null Valle de Benasque, del invierno a una desconocida primavera

Valle de Benasque, del invierno a una desconocida primavera

El Valle de Benasque, situado en la provincia de Huesca, es también conocido por muchos como “El Valle Escondido.” Un entorno mágico que, con la llegada de la primavera, ofrece al turista una auténtica experiencia para disfrutar de la naturaleza más allá de su actividad de invierno. Sus elevadas cumbres, cubiertas de nieve en la época más fría, son en primavera un paraíso que invita a disfrutar del entorno.

Delimitando con el Valle de Arán -en Lérida- y el Valle de Gistaín -pirenaico situado en la comarca aragonesa de Sobrarbe-, las cimas y frondosos bosques, combinado con la gastronomía, lo convierten en el lugar perfecto para una escapada primaveral. Un momento del año, con los días más largos, en el que el sol derrite las capas de nieve, aumentan los cauces y muestra su flora en todo su esplendor.

Uno de los entornos más privilegiados de este Valle son las más de 33.000 hectáreas del Parque Natural-Posets-Maladeta, el favorito de los amantes de la montaña y del Pirineo. Con el objetivo de salvaguardar su fauna y su hábitat, fue declarado Espacio Natural Protegido de Aragón. Alberga el mayor número de cimas de más de 3.000 metros, lo que lo convierte en el corazón del Pirineo, entre ellos, el Aneto, con 3.404 metros, imprescindible para los montañeros y un emblema de este valle. Como también lo son 95 lagos glaciares, como el de Batisielles, y miles de rincones por los que el agua mana para terminar desfilando por impresionantes cascadas.

En la zona conviven diversas especies, siendo uno de los animales más característicos el sarrio, una cabra montesa de menor tamaño que cohabita con marmotas, nutrias y tejones, entre otros, en las zonas medias y más altas de la montaña. Sus inmensos bosques albergan también al corzo, al gato montés y al jabalí. Y si el cielo está despejado, es posible avistar al rey de las aves del Pirineo: el quebrantahuesos.

Senderismo por el valle de Benasque

Una de las mejores maneras de adentrarse en pleno entorno natural es realizar alguna ruta de senderismo ya que el valle de Benasque es el punto de partida de muchos de estos caminos.

Una excursión sencilla y casi obligada es la del Forau d’Aigüalluts, que comienza en el Llano de la Besurta. Disfrutando de un camino en el que oír marmotas y observar la flora, repleta de acónitos y siemprevivas, al turista le espera al final un fenómeno catalogado por muchos de capricho de la naturaleza: la cascada del Aigualluts.

Aquí llegan, formando pequeños meandros, las aguas del glaciar del Aneto y la Maladeta, antes de desaparecer por una sima de unos 70 metros de diámetro y 40 de profundidad, filtrándose a través de galerías para resurgir nuevamente en el Valle de Arán. Así, unas aguas que debían desembocar en el Mediterráneo, terminan ganando el Atlántico, en la ciudad francesa de Burdeos.

Otras rutas sencillas son el descenso por el camino de Cerler a Benasque, la excursión panorámica de los Llanos del Hospital hasta los Baños de Benasque o el antiguo camino de la Besurta, entre otras. De dificultad media, la del Lago o ibón de Gorgutes, desde donde se puede observar la frontera con Francia o la excursión al Valle de Remuñé, una zona más abrupta pero que alberga gran cantidad de pinos negros y un gran caudal de agua. Para los más atrevidos, existe la posibilidad de ascender al Pico Perdiguero (3.222 m).

Más allá de su naturaleza, la oferta de deportes, senderos y paisajes de este entorno es muy amplia, así como su cultura y sus más de 30 pueblos y villas. Cerler, Castejón de Sos, Eriste, Sesué o Sahún cuentan con un encanto común: la arquitectura altoaragonesa, caracterizada por casas de piedra y pizarra.

El valle cuenta además con una gastronomía exquisita y de alta calidad, con gran variedad de alimentos autóctonos: estofados derivados de la caza (cordero, corzo o jabalí), recetas a base de hortalizas frescas, setas pirenaicas y sopas benasquesas, entre otras.

La enormidad en la que se sumerge uno al adentrarse en este paraje, su diversidad natural y sus olores y sabores trasladarán al visitante a una de las zonas más privilegiadas del territorio nacional.

3 consejos para disfrutar al máximo

  • Si quieres realizar alguna ruta de senderismo, planifícala antes para llevar en la mochila todo lo necesario y conocer su dureza. Es mejor estar preparado. Además, para acampar dentro del Parque Posets-Maladeta es imprescindible pedir autorización. Tienes mucha información sobre la zona en benasque.com.
  • Puedes vivir un rato relajante en los Baños de los Llanos del Hospital, que cuenta con un emblemático hotel-spa, y disfrutar al mismo tiempo de maravillosas vistas. Pero no olvides reservar antes.
  • Protege y cuida la naturaleza. No ensucies el entorno natural, existen puntos de recogida colocados a lo largo de los senderos.
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