null Tenerife, paraíso de eterna primavera

Tenerife, paraíso de eterna primavera

Las Islas Canarias son una buena opción vacacional o para hacer una escapada en cualquier momento del año. El clima, la desarrollada oferta turística y la variedad de espacios y actividades que ofrecen hacen de ellas el escenario perfecto para cualquier expectativa: relax, deporte, paisajes… En esta ocasión, abordamos la isla de Tenerife, un lugar perfecto para huir del hastío de estos momentos entre el invierno y la primavera.

 

 

 

Si tuviéramos que resaltar alguna característica de Tenerife, además de sus temperaturas excepcionales –con una media de entre 20 y 30 grados durante todo el año–, destacaríamos sus playas kilométricas de arena volcánica, que invitan al baño en cualquier estación. A ello se suma la existencia de una explosión de contrastes entre el norte y el sur que hacen que la isla sea uno de los destinos vacacionales de gran parte de los europeos.

 

 

 

Canarias es quizá uno de los archipiélagos más mimados por la Unesco, y es que esta pequeña región reúne cuatro patrimonios mundiales, dos de ellos ubicados en Tenerife. En 1999, San Cristóbal de la Laguna entró a formar parte de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Una ciudad con dos núcleos, la Ciudad Alta, con una estructura poco planificada y la Ciudad Baja, con edificaciones de los siglos XVI, XVII y XVIII. Más tarde, en 2007, el Parque Nacional del Teide fue declarado Patrimonio Mundial. Con 3.718 metros de altura se posiciona como el pico más elevado de España y tercer volcán más alto del mundo.

 

 

 

La isla más grande del archipiélago permitirá un sinfín de actividades adaptadas a todo tipo de turismo. Desde la visita obligada a los hermosos cascos históricos de La Laguna, La Orotava y Garachico, hasta los interminables paseos por las playas salvajes de Los Patos, Los Roques o El Ancón, situadas en el oeste de la isla, sin olvidar las piscinas naturales de El Calentón en Garachico, y Bajamar, ubicada a pocos kilómetros de La Laguna.

 

 

El Teide, un capricho de la naturaleza

 

Se postula como uno de los lugares naturales más visitados de España y de Europa con casi 19.000 hectáreas. Con rincones mágicos por recorrer y un paisaje casi lunar, el Parque Nacional del Teide es una de las maravillas más preciadas de nuestro país, que despierta los sentidos gracias a una combinación perfecta entre fauna y flora. Un espectáculo de contrastes donde, en poco menos de 40 minutos, el clima cambia pasando de los agradables 23 grados a unos fríos -5.

 

 

 

Llegar a la base del Teide resulta fácil y cómodo si se dispone de coche. Una vez allí, la opción idónea es coger el teleférico, que finaliza su recorrido a pocos metros de la cumbre. Para acceder a los últimos metros, y ver en primera persona el cráter del volcán, se debe solicitar un permiso especial en la web de reserva de los Parques Nacionales (reservasparquesnacionales.es). Por otro lado, para los más aventureros también está la opción de subir a pie, que supone entre 4 y 5 horas.

 

 

 

El observatorio del Teide, ubicado en las faldas del volcán, es otra parada obligatoria, en especial por la noche, si lo que se desea ver es un maravilloso cielo estrellado. Es el mayor observatorio solar del mundo desde que abrió sus puertas en 1964 y está dividido en tres áreas destinadas a observaciones diurnas y nocturnas.

 

 

Tres recomendaciones para sacar el máximo partido al viaje

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Acantilados de Los Gigantes: Majestuosos e imponentes, estas paredes verticales de más de 600 metros son una escena digna de admirar. Existe la posibilidad de realizar un paseo en barco para sorprenderse más de cerca.
  • Kitesurf y windsurf en El Médano: Otra de las peculiaridades a destacar de la parte sureste de la isla son las fuertes ráfagas de viento que hacen las delicias de los apasionados al surf, kitesurf y windsurf. El Médano es el único punto en la isla con viento constante, 250 días al año.
  • Gastronomía: Sin lugar a dudas, uno de los platos más populares de Tenerife son las papas arrugadas acompañadas de dos salsas: el mojo picón y el mojo verde. El gofio es otro plato estrella de la isla, hecho a base de granos; existen varios tipos con diferentes sabores.
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