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Planes de pensiones de empleo, ¿la solución al problema de la jubilación?

La Fundación Edad&Vida cuya misión se centra en el estudio y la promoción de una mejor calidad de vida para las personas mayores, ha entregado su XII Premio Higinio Raventós al trabajo “El ahorro para la jubilación a través de la empresa”, elaborado conjuntamente con ICEA, Icade y La Universidad Complutense. En un momento en que las futuras condiciones de jubilación en España están en tela de juicio, la alternativa de fomentar su pervivencia desde el ámbito laboral comienza a cobrar fuerza ente los expertos.

 

 

 

El estudio apuesta por un desarrollo más equitativo de los tres pilares que ya existen actualmente en el sistema de pensiones español: el sistema público, la previsión complementaria empresarial y la previsión complementaria individual, respectivamente. A día de hoy, el primer pilar es sin duda y con mucha diferencia el predominante, lo que ha llevado junto con el creciente envejecimiento de la población, la crisis económica y su consiguiente destrucción de empleo y descenso de las cotizaciones, a la grave situación de déficit de la Seguridad Social. En este sentido, 2017 cerró con el peor dato del número de cotizantes por pensionistas registrado desde 1999: por cada jubilado había únicamente 2,23 personas cotizando y, por tanto, manteniendo su pensión.

 

 

 

Hasta ahora, las reformas de las pensiones no han ido encaminadas a fomentar los otros dos pilares, sino que actúan únicamente sobre el primero y, además, reduciendo su generosidad, es decir, provocando pérdidas de poder adquisitivo en la prestación pública, que se irán haciendo más evidentes a lo largo de los próximos años debido a medidas como el índice de revalorización de las pensiones (que limita sus aumentos anuales y los desvincula del IPC) o la futura aplicación del factor de sostenibilidad (directamente relacionado con la esperanza de vida).

 

 

Fomentar el ahorro desde la empresa

 

Por el contrario, destaca el informe, los sistemas de pensiones más fuertes, como son los de Holanda y Dinamarca, han apostado por el desarrollo del segundo pilar (previsión complementaria empresarial, mediante instrumentos de ahorro articulados por las empresas para sus trabajadores) para garantizar el nivel de bienestar de sus jubilados.

 

 

 

Para hacernos una idea, según el Melbourne Mercer Global Pension Index, que califica precisamente los sistemas de pensiones, estos dos estados son los únicos que cuentan con un nivel A, es decir, según el trabajo premiado por Edad&Vida, “un sistema de pensiones potente y de primera clase que otorga excelentes beneficios a los pensionistas y resulta sostenible en el tiempo con integridad en su operación”.

 

 

 

Aunque nuestro país no participa de este índice, el informe explica que las particularidades de nuestro sistema le llevarían a obtener una calificación de C, “con algunas ventajas, pero con mayores riesgos y defectos que deben ser atendidos. Sin esas mejoras, la eficacia y sostenibilidad a largo plazo puede resultar muy cuestionable”.

 

 

 

Aunque con reservas, debido a la imposibilidad de aventurar determinadas variables, el documento estima que, de aplicarse el modelo que propone, el índice del sistema de pensiones español “podría situarse, al menos, en el nivel de los países catalogados con B+”, es decir, con “una estructura sólida con muy buenas características, aunque algunas áreas se podrían mejorar para eliminar la brecha con el nivel A”.

 

 

 

En resumidas cuentas, para lograr esta sensible mejora que supondría unas perspectivas de jubilación mucho más positivas que las que se proyectan para los próximos años, es necesario fomentar el complemento de las pensiones mediante el ahorro privado, por supuesto desde el ámbito individual, pero también desde el de la empresa, facilitando tanto instrumentos obligatorios para empleador y trabajador (que mejorarían las perspectivas de ahorro para las rentas medias y medias bajas), como voluntarios, incentivados fiscalmente.

 

 

La situación en España

 

Toda Europa se enfrenta a un envejecimiento poblacional que implica revisar diversos ámbitos relacionados con el bienestar de sus ciudadanos, incluidos los sistemas de pensiones. En España se juntan la esperanza de vida más alta del continente con una de las tasas de fertilidad más bajas, lo que agudiza el problema y lo agravará aún más con el paso de los años, según apuntan todas las proyecciones, también por la futura jubilación de la generación del baby boom(desde 2023). Más pensiones para personas que viven durante más años y menor población cotizando suponen una ecuación que imposibilitará depender exclusivamente del sistema público o primer pilar. Tal y como explica el estudio, “la previsión social complementaria se configura, cada vez más, como un elemento clave dentro de los sistemas de protección social con el fin de garantizar la sostenibilidad del Estado de Bienestar”.

 

 

 

Según el estudio, en 2016 alrededor del 20% de los trabajadores contaba con algún instrumento de previsión social empresarial, dato referente a la suma de partícipes de planes de pensiones, número de asegurados de los seguros de vida ahorro y número de cuentas de las EPSV vinculados a las empresas; sin embargo, la posibilidad de que un mismo individuo cuente con varios de estos instrumentos hace pensar que el porcentaje real puede ser menor.

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