null Consejos en la alimentación para cuidar la tiroides

Los pacientes con enfermedades crónicas en ocasiones requieren un cuidado y atención especial para mantener una buena calidad de vida. Con el fin de prevenirlas y apaciguar sus inconvenientes, una de las claves se encuentra en llevar a cabo una correcta alimentación.

Una de las enfermedades crónicas en la que resulta importante tener en cuenta lo que se come son las relacionadas con la tiroides. Actualmente en España un 10% de la población padece problemas de tiroides, ya sea por hipotiroidismo, cuando la glándula tiroides no produce suficiente hormona tiroidea para llevar a cabo las funciones vitales del cuerpo como el metabolismo de energía y nutrientes, o bien por hipertiroidismo, cuando la glándula tiroides produce, el efecto contrario, el exceso de tiroidea en el cuerpo. En el primer caso, los enfermos padecen síntomas como cansancio, intolerancia al frío, piel seca y, a veces, amarillenta, uñas quebradizas, caída del cabello, voz ronca, somnolencia, lentitud mental, pérdida de memoria y de capacidad de concentración, alteraciones del estado del ánimo, estreñimiento, anemia... De otro lado, cuando se padece hipertiroidismo, lo más frecuente es que se sienta nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, hiperactividad, insomnio, intolerancia al calor, aumento de la sudoración, taquicardias, palpitaciones, temblores, debilidad muscular, el ritmo intestinal es más frecuente. También es frecuente el aumento del apetito ligado a una pérdida de peso, tal y como señala la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)

Pese a que el 10% de los españoles sufre alternaciones de la tiroides, la mitad de ellos lo desconocen, según datos de la SEEN. Es por ello que la Sociedad recomienda no sólo realizarnos analíticas para poder comprobar el estado de nuestra tiroides, sino seguir una conducta para cuidar de esta glándula En caso de que padezcas ya la enfermedad, es necesario paliar la deficiencia de yodo, ya que la insuficiencia de este nutriente provoca bocio (tiroides grande):

  • Alimentos ricos en yodo: El yodo juega un papel fundamental para que la glándula tiroides produzca las hormonas tiroideas, por lo que la falta de mineral puede originar una disminución en la producción de estas hormonas y causar hipotiroidismo. En su defecto, pese a ser poco posible, un consumo excesivo de yodo, podría llegar a originar hipertiroidismo. Algunos alimentos a tener en cuenta en la ingesta de yodo, son:
    • Pescados y mariscos, como el atún, salmón, bacalao, mejillones…
    • Sal yodada.
    • Productos lácteos, como el yogur natural.
    • Huevos
    • Frutas como fresas, o arándanos.

Aunque existe una gran variedad de alimentos que contienen yodo, la SEEN recomienda garantizar el aporte del yodo por medio de la suplementación de la dieta.

También debemos tener en cuenta los alimentos que contengan sustancias bociógenas. Las sustancias bociógenas, según Merck en colaboración con la SEEN, son componentes, ya sean químicos u otras sustancias presentes de manera natural en algunos vegetales, que pueden bloquear la absorción y la utilización del yodo por parte de nuestro cuerpo. Algunos de los alimentos que contienen sustancias bociógenas son:

  • Col, o repollo.
  • Coliflor.
  • Coles de Bruselas.
  • Brócoli.
  • Nabos y rábanos.

Sin embargo estos alimentos no están expresamente prohibidos en las dietas para cuidar la tiroides, ya que si son cocinados o fermentados, no tendrá lugar su efecto tóxico gracias al calor de la cocción.

Por último, Merck y SEEN recomiendan hacer deporte moderado y acudir a un especialista con una frecuencia moderada para adoptar una dieta baja en calorías, ingiriendo a su vez los nutrientes indispensables, ya que las necesidades de nuestro cuerpo varían con el tiempo.

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