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Todo lo que debes saber sobre la reunificación de deudas

El endeudamiento por cuestiones como la hipoteca, préstamos bancarios, de tarjetas de crédito o el pago a plazos de un coche, es una de las cuestiones que más preocupa a las familias en España.

 

 

 

Según datos del Banco de España, en 2017 el endeudamiento familiar se redujo en un 3,8%. Los hogares y las empresas redujeron su deuda bruta un 8,6% hasta los 1.840 billones de euros, el 158,1% del PIB. La deuda no consolidada de las familias supone un 61,3% del PIB.

 

 

La reunificación de deudas, ¿posible solución?

 

Una de las alternativas para mejorar la financiación de sus deudas por parte de las familias es reunificarlas.

 

 

 

Este proceso pasa por cancelar las hipotecas, préstamos y créditos que se hayan contraído para crear uno nuevo unitario, previa aprobación de la entidad financiera en cuestión.

 

 

 

No es, sin embargo, una solución al alcance de cualquiera. Los requisitos pasan por una buena salud de las finanzas para que la entidad pueda cobrar dicho préstamo. Algo que se contradice con la urgencia para flexibilizar el pago. Es decir, se debe contar no sólo con una garantía de pago sino también de reembolso.

 

 

Tu vivienda, en peligro

 

A los requisitos ya mencionados se suma que la mayoría de estas unificaciones de deuda se hace sobre préstamos hipotecarios de viviendas que estén ya pagadas en su mayor parte.

 

 

 

Si tenemos en cuenta que estas solicitudes se hacen, sobre todo, por parte de familias que han comprado a la vez una vivienda o un coche, es decir, familias jóvenes, esta opción queda descartada en la mayoría de casos.

 

 

Una única deuda

 

Cuando dispones de diversas deudas pendientes, en ocasiones puedes priorizar cuál te conviene pagar antes por diversos motivos. Sin embargo, cuando éstas se encuentran unificadas, la entidad financiera exigirá que la suya sea tu única deuda pendiente para asegurarse de que no des prioridad a otras.

 

 

Unos costes fijos

 

El mero hecho de reunificar tus deudas genera de por sí tres tipos de gastos:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Los gastos generados por cancelar tus préstamos ya existentes.
  • Los generados por realizar un estudio de tu situación financiera y de formalizar una nueva hipoteca. (tasación, notaría,…)
  • Los generados por la agencia intermediadora en el proceso.

 

 

Más plazo, y también mayores intereses

 

Si una familia accede a la reunificación, es porque necesita de unos plazos más amplios y unas cantidades menores para pagar sus deudas.

 

 

 

Esto esconde, sin embargo, una trampa: a mayor plazo, mayores intereses, además de prolongar la deuda muchos más años, llegando a pagar incluso el doble que con todas las deudas por separado.

 

 

 

Por todo ello, el “milagro” de la reunificación de deudas esconde, a largo plazo, numerosas desventajas para el ahorro familiar que trata, precisamente, de intentar solventar.

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