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Los logopedas alzan su voz

Los logopedas quieren hacerse oír. Tradicionalmente se ha vinculado la labor de este colectivo sanitario, de manera casi exclusiva, a solventar el rotacismo (no pronunciar de manera correcta la erre) de los más pequeños. Esta asociación ha hecho importante daño social a unos profesionales cuya labor va mucho más lejos. Tal y como indica la presidenta del Consejo General de Colegios de Logopedas, Ana Vázquez, “es hora ya de que se conozca nuestra función y todas las patologías que tratamos, además, en todas las edades”. Vázquez enfatiza que resulta sorprendente el desconocimiento que hay por parte de la población de lo que realmente aborda la Logopedia. “No se sabe que tratamos un problema llamado disfagia, que consiste en no poder deglutir, y que si no se solventa, puede provocar atragantamiento, con sus fatídicas consecuencias”.

El colectivo lleva tiempo trabajando por hacerse notar y ganar presencia en todos aquellos sectores en los que tiene capacidad para ejercer: “Centros hospitalarios, Atención Primaria, Salud Mental, Servicios Sociales, centros penitenciarios y residencias de mayores, entre otros, son lugares en los que deberíamos tener presencia”, demanda la presidenta.

A ello se le suma que, al resultar una labor tan poco reconocida por la sociedad, exista una tasa alta de intrusismo profesional. Desde el colegio de logopedas de Extremadura se ha alertado de la presencia de numerosas personas que tienen consultas sin estar tituladas, habiendo contabilizado hasta 30 casos diferentes. Hay quienes ofertan servicios de logopedia sin la titulación oficial ni la correspondiente habilitación del colegio profesional. Por otro lado, existen profesionales como otorrinolaringólogos, maestros especialistas en audición y lenguaje o incluso psicólogos, que trabajan en equipo con los logopedas abordando patologías relacionadas desde su especialidad.

Esta problemática es una situación que preocupa al sector y que puede verse aún más agravada de entrar en vigor, y no es seguro que lo haga, la ley de servicios profesionales que aún no ha visto la luz. El documento, entre otras cuestiones, quitaría la obligatoriedad de colegiación de algunas profesiones, entre otras, la de logopedia en aquellas autonomías donde ya lo es. “Es comprensible que el ejecutivo quiera regular las actividades profesionales con la finalidad de abrir el mercado y fomentar el empleo, pero suprimir la colegiación a algunos sectores pondrá en peligro la calidad de la praxis”, declara Antonio Clemente, secretario del consejo de logopedas. A su juicio, esta medida reforzaría aún más el intrusismo en la profesión.

En la actualidad, con más de 7.300 profesionales colegiados, es una de las profesiones con menor tasa de paro. De hecho, si se incorporaran a todos los ámbitos para los que tienen competencia, harían falta más logopedas. “Otra cuestión son las dificultades a las que se enfrentan y las condiciones laborales que tienen”, señala el secretario. Como explica, en los colegios públicos la función la realizan los maestros de audición y lenguaje y en los hospitales, las enfermeras. Si son públicos, apenas ofertan plazas y en los centros privados, las condiciones dependerán mucho de unos u otros. Y si se opta por abrir una consulta privada, a las dificultades económicas se les suma las de darse a conocer, entre otras.

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